Mundo ficciónIniciar sesiónAmira.
Después del desayuno mi padre tiene que atrnder asuntos diplomáticos y es acompañado por Dina, habíamos acordado que ella al tener la mente más serena lo ayudaría aunque yo de vez en cuando podría darle un empujón, recorro los pasillos de este lugar en compañía de dos de mis sirvientas, hoy me he colocado un traje azul con adornos en color plata y sabía que no iba a pasar desapercibida para las damas que no dejan de verme con curiosidad, por fin llego a los jardines que era el lugar que quería ver pero para mi desgracia me encuentro a los príncipes y la princesa, qué diablos hace aquí no se supone que como heredero debería de estar al lado de su padre y no aquí. -Princesa Amira que gusto verla aquí tan temprano ¿ Qué hacen aquí en los jardines ? Queria tener una mañana tranquila pero al parecer no se va a poder, intento poner mi mejor rostro por que aunque yo sé que no lo ven por el velo pero ya decía mi madre que lo ojos son una ventana a tu estado de ánimo así que debo de poner el mejor rostro. -Príncipe Alex buenos dias, vine a ver sus jardines que son tan hermosos. -Permítanos acompañarla, de hecho íbamos a tomar el té en el jardín y quisiera invitarla. Maldición sería muy grosero de mi parte mandarlo al diablo, papá me dijo que fuera más tolerante. -Está bien. El príncipe Alex me ofrece su brazo para que lo tome pero qué acto tan vulgar y descarado intentar tocar a la sultana, solo me le quedo viendo esperando que entienda que no pienso tocarlo y al parecer el único que lo entiende, es el tercer príncipe Edward qué me hace un ademán con el brazo indicándome que lo siga, al parecer alguien leyó el manual de nuevo, sigo al príncipe Edward qué se mira más tranquilo que la noche anterior, el primero Alex insiste en pararse cerca de mí hasta que lo miro de reojo y le hago una seña a una de las sirvientas de que se ponga a mi lado, Alex la mira con molestia. -Que falda de respeto. -Disculpe príncipe Alex pero no le permito que camine a mi lado es mal visto en mi cultura que un hombre sin parentesco camine al lado de una mujer principalmente si su consentimiento y yo en ningún momento he consentido que se pare tan cerca de mí. -Oh, lo siento pero cualquier caballero está obligado a acompañar una dama. -Acaba de decirlo está obligado mas no lo quiere y yo no obligo a nadie señor. Sigo caminando con mi sirvienta y me doy cuenta que Edward tiene una sonrisa burlona en el rostro, me pregunto cual es la gracia, llegamos a dónde tomaremos el té y lo que me sorprende es ver la variedad de dulces que tienen la mesa, la sirvienta me sirve el té y me hace un gesto con la cabeza indicando que ya lo han probado y que está bien aunque sé que el venenos se puede ponen en la taza esto deberá ser un paso de fe, tomo solo un leve trago lo suficiente para que se remojen mis labios pero no lo suficiente como para verme afectada si llega estar envenenada, parece paranoico pero no sería la primera vez que me intentan envenenar la última vez que alguien lo intentó fue la tercera esposa de mi padre y la pobre no terminó bien no puedo decir que fue agradable ni gratificante pero fue lo que ella se gano murió lentamente amarrada en el sol como un animal. -¿ El té es de su agrado princesa Amira ? -Sí, príncipe Edward. -Me alegra mucho que le guste mi hermana escogió ese té pensando en sus gustos. -Entonces ya me esperaba y no fue una casualidad que me encontrarán. Me doy cuenta de que Edward no es muy listo ya que se sonroja por su error al hablar, sus otros dos hermanos lo fulminan con la mirada, esto es gracioso, cómo alguien puede ser tan descuidado al decir eso. -Disculpe por favor a mi hermano a veces su boca se mueve más rápido que sus pensamientos espero que no lo considere grosero de nuestra parte princesa Amira. -Claro que no princesa Elizabeth, es normal y de esperarse que los anfitriones piensen en los gustos de los invitados ya que si no lo hicieran sería algo grosero de su parte. -Me alegra mucho que piense de esa manera, también he preparado algunos postres que se sirven en nuestra región por si quiere probar alguno. Los postres se ven deliciosos pero pueden estar envenenados y no tengo el valor de probarlos primero, le hago una seña a mi sirvienta y ella con un tenedor de plata sirve algunos para mí y tienen la delicadeza de probarlos y con un movimiento de cabeza se que estan limpios, tengo el placer de probarlos y se que me están viendo desconcertados y fijamente pero no le doy importancia, la seguridad de mi vida es lo más importante para mí, como soy la segunda al mando del imperio si algo me llega a pasar a mí los planes de mi padre se caerían a pedazos, al probar los postres en verdad están deliciosos son dulces, cremosos y suaves no se comparan a nada que halla tomado antes.






