cap 3

Amira.

Al ver este lugar me percato de que es un lugar cerrado no hay muchas ventanas, los pasillos son muy largos, hay alfombras, candelabros y muchas pinturas en las paredes todo grita opulencia y riqueza, ya veo porque quiere hacer tratos con mi padre y mi padre se ha hecho del rogar durante tanto tiempo, llegamos a unas puertas blancas con dorado al frente de ellas está una mujer rubia, delgada, de piel muy pálida parece incluso que está enferma, es muy desconcertante que usen a un empleada enferma para atender al los invitados diplomáticos, la rubia hace una leve reverencia y nos mira con una sonrisa.

-Es un gusto por fin tenerlos frente a frente, soy la princesa Elizabeth segunda hija del rey y tengo el honor de abrir las puertas al primer banquete del día.

La chica delgada abre la puerta revelando un gran lugar con hermosos dellos y adornos de flores en el cual ya hay más personas pero algo que me sorprende es que esa mujer tan delgada y pálida sea la hija del rey además de viste con mucha sencillez debe de tener un traje a la altura de su padre supongo que aquí son costumbres diferentes, en el mar de personas que no dejan de vernos hay un rostro familiar que me disgusta bastante y al ver de reojo a mi padre me doy cuenta que a pesar de su expresión seria ha comenzado a jugar con la empuñadura de su navaja que se encuentra en el cinturón es una clara señal que está muy disgustado y eso es algo de esperarse ya que el hombre frente a nosotros es el rey Filipo, un traidor, un bárbaro, el asesino de mi madre y aunque él negó todas las acusaciones sabíamos que él había sido, el rey Víctor ase una seña asia el rey Filipo.

-Les quiero presentar al rey Filipo es del oriente al igual que ustedes pero creo que de la parte contraria del río, es un gran comerciante.

Mi padre da una leve inclinación de cabeza antes de darse media vuelta y alejarse de él, mi hermana lo sigue porque es la más indicada para calmarlo ya que yo estaría más que dispuesta a desenfundar la espada de mi padre y encajársela en el corazón a ese mal nacido, el rey Victor intenta ir por mi padre pero me interpongo hago una reverencia de cabeza.

-Disculpe, pero mi padre se siente un poco indispuesto a hablar con el rey Filipo, digamos que tienen asuntos pendientes que son muy delicados y que no está dispuesto a discutir.

Doy un paso hacia el frente y bajo mi tono de voz.

-Debía haber investigado mejor a sus invitados ya que entre ellos se encuentra una víbora demasiado peligrosa que no dudaría en darse la vuelta y morderle el cuello en cualquier momento.

El rey me mira muy sorprendido, doy un paso hacia atrás.

-Con su permiso, qué pasa una buena noche y gracias por la invitación.

Voy con mi padre que ya está tomando vino, Dina se mira preocupada por él.

-Papá bebe más despacio, por favor.

-Dina, deja de pedir las cosas de esa manera sabes que nuestro padre es un terco, es como un león viejo fuerte pero testarudo a más no poder.

-Amira cuida tu tono sigo siendo tu padre.

-Lo sé padre.

Me acerco a mi padre y le quito la copa de las manos.

-Por eso te daré un consejo manten la cabeza fría al parecer el rey no sabe nada sobre Filipo y debemos mantenernos calmadas y sobrios para no cometer un error que comience una guerra diplomática, recuerda solo venimos a hacer negocios no a vengarnos si quieres cuando termine todo esto intentamos localizar su transporte y lo veríamos para que tenga un accidente del cual no pueda recuperarse.

Mi padre ríe levemente y me vuelve a tomar la copa de la mano.

-No sabes cuánta orgullo siento de mis hijas, una es fría y calculadora al igual que yo y la otra es una flor hermosa y tierna igual que mi difunta esposa.

Mi padre acaricia levemente la mano de Dina para calmarla pero sabiendo que está aquí Filipo debo de darle otra orden a los guardias, me acerco a ellos y en mi idioma les digo que se matengan atentos y con un ojo pendiente siempre de Filipo y otro en mi padre que ningún extranjero se acerque a él y que no coma nada sin que lo prueben ellos primero ellos asienten obedientemente y le doy la misma orden a las damas, tomo una copa de vino más no la toma y me mantengo cerca de mi padre pero también escucho las conversaciones de las que están a mi alrededor, ellos no saben que hablo su idioma y puedo entenderlos perfectamente cada palabra que dicen, no dejan de criticar vestuario, no tengo la culpa de que no me guste vestirme como un pastelito, una risa estrepitosa me ase voltea, hay dos mujeres castañas hablando con el tercero hijo del rey antes de acercarme volteo a mi padre, el cual está hablando con otro diplomático bajo la vista atenta de Dina, me acerco al tercer príncipe para averiguar qué tipo de persona es el hijo menor y tal vez pueda averiguar algo pero al acercarme escucho claramente cómo habla de mí, una de las mujeres se acerca a la otra y dicen que me visto como una vulgar ramera, la miro directamente de forma fría con una leve sonrisa.

-¿ Quién es la mujer que está vestida como una ramera yo también quiero verla ?

Al darse cuenta de que las entiendo perfectamente se ponen incluso más pálidas de lo que están y comienzan avanicarse los rostros pero ninguna de las dos mujeres tiene el valor de contestarme el tercer príncipe se clara la garganta para llamar la atención.

-Disculpe, he sido tan descuidado y tan torpe que no pude escuchar su nombre me lo podría repetir por favor.

-De dónde provengo es normal que te presentes primero antes de pedir el nombre de la otra persona.

-Cierto que mal educado soy el tercer príncipe del rey Victor, soy Edward.

-Es un placer conocerlo príncipe Eduard soy Amira la primogénita del sultán Amir.

-Es un es un gran placer tenerla en mi reina ¿ Qué le ha parecido el lugar ?

-Es muy hermoso, esta bellamente adornado y se ve que pusieron mucho empeño sólo que hay algunos invitados que no han sido educados de la manera correcta, es el único detalle que le he visto.

Al decir eso volteo levemente a ver a las mujeres y ambas desvían la mirada también volteó a ver a mi padre de reojo y me doy cuenta que Filipo se acerca a él.

-Es mejor regresar con mi padre con su permiso espere.

-Quisiera poder hablar con usted en otro momento.

Miro al joven y es notorio el rubor en sus mejillas se ve adorable pero es mas importarte mi padre en estos momentos.

-Lo siento pero estaré muy ocupada con mi padre, con su permiso.

Me retiro y me apresuro a llegar con mi padre al mismo momento que el rey Filipo que me ve con mucha molestia.

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