Ya ha terminado nuestro día laboral y nuestros ángeles no llegan así que decidimos tomarnos un café helado frente a la tienda, estamos a punto de cerrar la tienda cuando entra Azzael y Muriel, cada uno besando a su mujer. Azzael me abraza contra él, hola hermosa, y me da un beso apretándome hacia él. Hola le digo, como están, nos devuelven nuestras cédulas?
Si obvio y tomen esto, Azzael y Muriel nos pasan una gran cantidad de tarjetas, chequeras y documentos financieros. Con Anna nos miramos de