Amaneció y estoy cansada, como si hubiera corrido una maratón, aun no puedo sacar ese cuchillo de mi mente, recuerdo el sueño y mi cuerpo se vuelve a estremecer de terror. Miro a mi lado y ahí está mi Azzael con sus ojos cerrados, su rostro refleja una paz infinita, y una leve sonrisa asoma en sus labios – otra vez mirándome?
-No puedo evitarlo, eres tan atractivo, y lo abrazo mientras beso sus carnosos labios. Se sienta y quedo en su regazo, corre un mechón de pelo de mi cara y me dice… Estás