Mundo ficciónIniciar sesión—Ahora… hermanos y hermanas, ha llegado su turno —dijo el sumo sacerdote, el cual empezó a limpiarse sus manos con un pañuelo que Miguel le entrego.
—Jacob… ahora veras el verdadero espectáculo —dijo el doctor Nelson.
— ¡Ahora limpien las almas de estos impuros! ¡Límpie







