Ethan no abrió la puerta esa noche.
Permaneció en el suelo con la espalda apoyada contra ella, escuchando la respiración pesada de Jax al otro lado. Cada palabra de la llamada telefónica seguía quemándole la mente.
«Nos aseguraremos de que no le quede nada, ni siquiera el restaurante de sus padres».
Su teléfono no dejaba de vibrar a su lado. Llamadas perdidas de su madre, mensajes de amigos y capturas de pantalla de las fotos virales.
Luego, otro mensaje de Lila:
Él volverá arrastrándose haci