Ethan se alejó del club de peleas con pasos pesados e inseguros. Las palabras de Jax resonaban en su cabeza como una promesa frágil: «Toma la delantera y espérame en el apartamento».
Cada paso se sentía como caminar sobre arenas movedizas. Su teléfono no dejaba de vibrar: llamadas incesantes de sus padres, mensajes frenéticos de amigos y una avalancha de notificaciones de redes sociales.
La foto de su beso público ya se había vuelto viral. Hashtags como #EscándaloJax y #HerederaHumillada estaba