Capítulo 10
PUNTO DE VISTA DE ROOSEVELT
El aire frío de la noche me golpeó el rostro, pero me costaba respirar.
El dolor en el estómago se sentía como un cuchillo ardiente retorciéndose dentro de mí. Me aferré a la áspera pared de ladrillos del edificio, con los dedos raspándose contra la superficie mientras apretaba los ojos con fuerza.
*Por favor, no*, supliqué en silencio. *No a mi bebé. Por favor.*
Sentí una gota tibia de sangre deslizarse por mi pierna. Miré hacia abajo. La seda carmesí os