Capítulo 5El cuerpo me dolía. La emoción de haber vuelto al trabajo se había desvanecido, reemplazada por un latido sordo en el tobillo y el agotamiento de ocultar un embarazo.Abrí la puerta de la Casa Segura esperando silencio y un pasillo frío y vacío.En cambio, el aire estaba lleno de risas.—¡Pero mírate! ¡Sigues siendo tan hermosa como una muñeca, Mina!—¡Para, Clara! Me estás haciendo sonrojar.Mi mano se congeló en el pomo de la puerta. Esa era Clara, la hermana de Zyran. La otra voz, la profunda y autoritaria, pertenecía a su madre, Beatrice.Respiré hondo. *Solo sé amable*, me dije. *Sé la buena esposa.*Entré a la sala. Lo que vi me hundió el estómago.Mina estaba sentada en el centro del sofá, envuelta en una manta de cachemira que reconocí al instante; era un regalo que Zyran le había dado a su madre la Navidad pasada. Beatrice le sostenía la mano de un lado mientras Clara, del otro, le apartaba un mechón de cabello del rostro.Zyran estaba junto a la chimenea, observán
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