Ya era hora del almuerzo y, con Ava fuera de casa, Hector no sentía el menor entusiasmo por ir a comer. La simple idea de sentarse a la mesa sin ella le incomodaba más de lo que podía admitir. Entonces, decide buscar un buen restaurante.
En el camino, toma el teléfono y llama a Mark.
—¿Estás libre para almorzar? —pregunta directo.
—Claro —responde su amigo. —Solo mándame la ubicación.
En cuanto llega al restaurante y hace su pedido, Hector ve a Mark entrar. Levanta la mano en señal de saludo y