Percibiendo que Ava se pone nerviosa con la cercanía, Hector decide provocarla aún más.
—No creo que tengas algo que me interese —dice él, notando la sorpresa en su mirada en cuanto oye su respuesta.
—¿Cómo así? —pregunta incrédula. —¿Olvidaste que soy una persona muy influyente? Vamos, ¡sé sincero! —insiste.
—No me importa en absoluto tu influencia —responde.
—Pero… —El rostro aturdido de Ava muestra cierto descontento, pues pensaba que Hector cedería.
Hector se aleja y se da la vuelta sonrien