—Ah, hombre… sobre Ava… —Hector suspira, pasándose la toalla por la nuca sudada mientras piensa en la mujer que, además de dominar su cama, dominaba completamente sus pensamientos.
—Madre mía… —Mark suelta una carcajada al notar la expresión del amigo. —Verte con esa cara dan ganas de vomitar —se burla. —Estás totalmente derretido.
—Ah, vete al diablo —responde Hector, dándose cuenta del papel ridículo que estaba haciendo. —Y deja de dar vueltas. Hasta ahora no explicaste bien por qué Estelle d