Sin conseguir permanecer más tiempo en la cama, Hector se levanta, se pone ropa ligera de entrenamiento y decide salir a correr un poco para liberar la tensión del cuerpo. Su propiedad era extensa y, por suerte, contaba con un gimnasio privado junto a los jardines, lo que facilitaba sus entrenamientos matutinos.
Al salir de la casa, enseguida ve a Estelle y Mark juntos en el patio lateral. La señal de alerta se enciende inmediatamente en su mente y frunce el ceño, acercándose con pasos rápidos.