LXIII. La despedida de la cabaña - VII
Sëlwer por tercera vez ante nosotros quienes permanecíamos atentos sin ninguna sospecha o presunción de lo que aquel pretendía hacer, nuevamente volvió a aullar, esta vez haciendo énfasis en la continuidad que aquel aullido contenía tras ser prolongado unos cuantos segundos en el tiempo, sin imaginar Emma y yo que aquel detrás acarreaba un momento bastante significativo para los dos.
A medida que el aullido se escuchaba justo al lado izquierdo de aquel lobo aparecieron dos figuras que iban h