Un hombre algo mayor me daba la espalda, al parecer estaba lavando los trastes que había en el fregadero, mientras la madre de Heelal me señala amablemente que tome asiento. Todo el departamento se siente tranquilo pero no de una forma pasiva, en cambio de una forma sospechosa. Observo por todo el lugar para ver si hay una irregularidad.
La madre de Heelal me pasa un vaso con agua. — O prefieres vino querida. - me sonríe.
— Oh, no. Así está muy bien, gracias. - le devuelvo la sonrisa.
— ¿Quié