Las acusaciones de Eva hicieron que Charlotte perdiera la cabeza y se lanzara sobre ella.
Las dos comenzaron a rodar por el suelo.
Mientras Charlotte le tiraba del pelo a Eva, recibía patadas y puntapiés de esta, que no podía defenderse con las manos.
Ethan sintió que, si no intervenía allí, las cosas se saldrían de control.
Sujetando a Charlotte, le pidió que se calmara.
—¿Cómo puedo quedarme quieta, dejando que esta mujer diga esas cosas? —Le preguntó a Ethan.
—Si crees que no puedes controlar