Ya pasaban de las dos de la tarde en la oficina cuando Sofía empezó a sentir una leve molestia en el abdomen.
Ese día se sentía indispuesta, y nada de lo que hacía le quitaba esa indisposición. La única hora del día en que logró distraerse un poco fue a la hora del almuerzo, cuando Kate le contó sobre la invitación que Mateo le había hecho.
Aunque ya había dejado claro que apoyaría la relación de los dos, Kate aún parecía tener recelo de contar las cosas, como si tuviera miedo de la reacción de