Notar el nerviosismo de Ethan la dejó preocupada. Al fin y al cabo, ¿quién era esa mujer?
—¿Está todo bien? ¿Pasó algo?
—No pasó nada —respondió serio.
—¿Quiere un poco de agua? Parece que se puso nervioso.
—No hace falta —dijo él—. ¿Acaso dijo algo más?
—No, solo dijo que quería hablar con usted.
—Hablar conmigo —bufó—. ¿Cómo se atreve esa desgraciada a aparecer frente a mí?
—¿Seguro que no quiere que le traiga nada? —insistió.
—Ya dije que no hace falta. Solo haz lo que te pedí, cuando termine