Por la mañana, el celular de Sofía no paraba de sonar, despertándola de un sueño profundo y perturbado.
Al mirar la pantalla, casi le da un mini infarto. Era Eva.
El reloj marcaba las cinco de la mañana. ¿Qué diablos quería esa mujer a esa hora?
—¿Hola?
—¿Por qué tiene Ethan el ojo morado? —preguntó Eva directamente, del otro lado de la línea, sin ninguna ceremonia.
—¿Qué? —preguntó confundida.
—Ethan llegó ayer con el ojo hinchado y hoy amaneció morado. ¿Qué pasó?
—No lo sé —respondió asustada.