Cuando llegó al piso donde trabajaba, Sofía salió rápidamente, dejando a Ethan atrás.
—No necesitas traerme café —dijo él, entrando a su oficina.
Agradeciendo mentalmente no tener que ver al hombre el resto del día, se concentró en el trabajo.
—Buenos días, Sofía —la voz de Eva le robó la atención.
—Buenos días, señorita Eva —se levantó, saludando a la mujer, que la miraba de pies a cabeza.
Sintiéndose analizada por la mujer, se arregló el pañuelo en el cuello, temiendo que se revelaran las marc