99. No es la verdad que querías saber
Elena rompe el beso. En busca de aire, se aferra al pecho de Gianluca y aprieta su camisa negra. El aliento caliente de su esposo está ahí colisionando con el suyo y ahora su terquedad la ha llevado a seguir sus impulsos.
Después de meses donde se sintió colapsar al no probar sus labios esto es como respirar. Pero su mente la regaña al dejarse llevar y es por ello que da un paso hacia atrás.
—Deberías irte —Elena quiere de vuelta a su pequeña hija, quien se ve demasiado hermosa en los brazos de