97. La realidad más deseada
—¡Señora, puje!
Las palabras se quedan en el olvido debido al dolor que le arrancan gritos a Elena. Jadea, se remueve y se le acorta la respiración. No puede mirar a otra parte. Su mente se colapsa por el dolor y grita despavorida en la sala de parto.
Apenas entiende lo que ocurre. Luego de escuchar al doctor diciéndole tales palabras, abarcando esa noticia que cayó como un balde de agua fría, la han traído a éste lugar y desde entonces Elena no deja de llorar y de gritar.
—Respire, inhale, y p