68. Nuevas alianzas, pero...¿Por qué es tan familiar?
—¡No digas eso, Renata! ¡No perderás a tu hijo! —la señora Angelina sostiene con fuerza a Renata.
—Por Dios —las manos de Elena tiemblan al observar la sangre, y pese a querer acercarse, su ayuda es insultada. No le queda más que retroceder.
En sus ojos entra un cabello negro, un cuerpo más alto del suyo. Puede reconocerlo pero no va a su dirección sino directo a Renata.
Elena traga saliva cuando Gianluca toma a Renata entre sus brazos, cargándola.
Sin embargo, sus ojos se encuentran en