50. Úsame
El mundo ya ha parado en éste salón. Inclusive, Elena deja de respirar y por más que intente parpadear y tratar de inhalar aire, todos sus sistemas colapsan. Flaquean sus piernas, y su vida lleva la tormenta y la desesperación.
Valentino tampoco se queda atrás, totalmente impresionado por lo qué ve. El señor Orlando no es un hombre de muchas expresiones, pero al igual qué los demás, se ha quedado mudo y pálido.
—He dicho —el escalofrío de Elena incrementa cuando lo vuelve a oír—, qué te ale