24. Un futuro incierto
—Ese hijo en tu vientre no es mío.
Las palabras de Gianluca están cargadas de antipatía, un aborrecimiento qué nace desde lo más profundo de su ser.
Renata es quien se aleja del abrazo, y sus ojos cambian totalmente de la felicidad a la dolorosa incredulidad, aunque sigue sosteniendolo del cuello, tan cerca qué ya pueden compartir el aliento.
—¿Qué estás diciendo? —pregunta Renata. Su tono rebosa el dolor, frunciendo el ceño en tristeza—, ¿Qué estás diciendome, Gianluca?
Gianluca vuelve a