Mundo ficciónIniciar sesiónRosario abrazaba a Lucrecia. No podía creer lo que le había pasado. Intentaba tranquilizarla pero no podía.
—¿Qué sucedió?— Le preguntaba reiteradas veces pero la respuesta siempre era la misma. Un llanto ahogado, dolido. No por los golpes sino por el sufrimiento que acarreaba su alma. La madre de Lucrecia no omitía palabras. Agarró a sus nietos y se los llevó. Ella en g






