29. Es demasiado Tarde
Sofía Martínez
Hice como si nunca lo hubiese conocido. Como si aquel nombre, aquella voz y aquellos ojos no significaran nada para mí. Así que lo miré con la misma indiferencia con la que atendería a cualquier otro paciente y dije con tono profesional:
—Dígame, señor, ¿cómo puedo ayudarlo?
Le hice un gesto para que tomara asiento, sin mostrar ninguna emoción. Rayan me observó por un instante antes de responder, su voz sonó casi ofendida.
—Sofía, sabes bien que nos conocemos. ¿Por qué m