Flor miró fijamente a Riso que estaba temblando. Se detuvo ante Draco y encaró a su dulce bebé.
—Riso, está bien. No tengas miedo. Flor no dejará que te pase nada. Está bien —arrulló suavemente mirando a Riso quien la miraba con sus grandes ojos azules.
—Traicionaste a Riso. Te acostaste con él —dijo Riso en tono de llanto, olfateando mientras señalaba con su dedo a Draco acusadoramente.
Su mandíbula se aflojó ante sus palabras y la apretó girándose para mirar a Draco, pero fue un movimiento en