—¿Qué hay ahí dentro? ¿Qué le pasa a tu cara? ¿Qué pasó? —Adrián la bombardeó con preguntas.
Las mejillas de Flor estaban rojas de vergüenza, pero Adrián pensó en algo más. Le da a Riso en sus brazos. Apartándola a un lado, sus garras se extendieron mientras estaba listo para irrumpir dentro, pero Flor lo detuvo.
—No, no puedes—susurró y Adrián frunció el ceño.
—¿Quién está ahí? Si es una amenaza, la terminaré —rechinó con ira. Sus ojos se abrieron, nunca había visto a Adrián tan enojado.
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