Capítulo 48.
Ana aun no puede superar la forma en que Alena se mueve como si fuera dueña de todo…
“Maldita desgraciada, recién llegada de sangre sucia” piensa, al mismo tiempo que se queda entretenida con lo que mira a través de la ventana.
Ahí, justamente en la parte baja, se encuentra un campo de entrenamiento amplio y plano, pero sobretodo inundado de guerreros sin camisas, sudados y completamente arrolladores.
La piel de la mujer madura se eriza por completo.
Solo de pensar en poder poseer a cualquiera d