Capítulo 37.
En ese momento todos los miembros de la manada se giran en dirección de Alena quien estaba igual o más sorprendida por la reciente orden de parte de Alfa Randolf. Sin embargo, este al decir las últimas palabras se concentra en la mirada, en el rostro dubitativo de Elliot quien sonríe de manera triunfal.
— ¿Celoso? Que celoso eres. — Sonríe lleno de autosuficiencia haciendo hervir la sangre del alfa Randolf un grado más.
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Randolf se encuentra en el calabozo donde tiran