Capítulo 30.
Alena necesitaba escuchar.

Necesitaba obtener información de cosas que ellas decían cuando se creían solas.

— Eso no va a cambiar mi forma de pensar— dice la señora Klaffman, esta vez con una voz un poco más insegura y nerviosa.

— Escúchame bien, si tú dejas de apoyarme yo voy a publicar todo tu secretito, tu oscuro secretito. ¿o quieres que todo el mundo sepa de su existencia?

Alena estaba mas que entretenida con eso.

— No… no te atreverías— dice la señora Klaffman.— A final de cuentas tú ta
Alana Aguilar

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