Capítulo 148.
A la mañana siguiente, después de haber pasado una noche completamente llena de deseo y amor, Alena y Alfa Randolf se encuentran sentados en los tronos del castillo, en ese momento, las puertas del lugar se abren y Todd llega.
El guerrero rubio y con los ojos mas azules del lugar y sobre todo el mejor rastreador de Randolf, era encargado de localizar a cada uno de los miembros que se encontraban desaparecidos, aparece marcando el paso firme y contundente.
— ¿Qué sucede? —cuestiona Randolf