Capítulo 123.

— No, tranquilo, señor. Muchas gracias. Vivimos aquí cerca, al exterior de los territorios.

Esa información solamente era necesaria para saber que esa mujer era muy poco probable que se encontrara con ellos en algún momento.

— Muy bien, continuaremos con nuestro camino ya que nos hemos asegurado que los niños estén bien.

Alena sonríe y suelta el aire en sus pulmones descansando... Por lo menos noo crrerian riesgo de ser descubiertos, una sola palabra de duda y podría caer todo su plan como to
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