—Déjame enseñarte que se puede disfrutar— le decía con cariño tratando de darle seguridad
—Noah yo— ella lo miró, había algo diferente en su mirada.
La primera vez, ella había visto unos penetrantes ojos negros, con las pupilas dilatadas, y lo blanco de sus ojos era rojo debido al exceso de alcohol y drogas en su cuerpo... pero ahora todo era diferente, no eran los mismos ojos negros y no eran el mismo hombre...
Aquel hombre había sido rudo con ella y la había tomado sin ninguna concideración,