AMÉRICA
El cuerpo me duele, el coño me arde, a tal punto, que moverme se vuelve incómodo, siento que el aire me falta, que el alma es absorbida por Bryce, quien no ha dejado de besarme desde que hizo que cayera sobre la cama. No me toca, no me folla, solo es un simple beso.
Siento la dureza debajo de su cuerpo, golpeando mi vientre, enredo mi mano entre su cabello rubio, mojado, alborotado, una descarga de electricidad recorre mi cuerpo y siento el imperioso deseo de que me vuelva a follar.