Las semanas fueron pasando, Diego se mantenía en la casa más tiempo dejando a Daniel a cargo de la oficina, aunque muchos de los empleados no se mostraban conforme con esa decisión ya que se trataba de un Omega, Diego confiaba en su buen trabajo y su honestidad, siempre le mantenía al tanto de todo lo que ocurría en la empresa.
Ángel seguía visitando la casa de sus amigos junto con Can mientras Matías trabajaba.
—¡Necesito saber cuándo esta casa tendrá algo de paz! —Bufa Mateo echándose al sofá