Las semanas iban pasando, los bebes ya tenían 6 meses, la paz y tranquilidad ya comenzaban a reducirse, ya que los cachorros comenzaban a gatear en cada rincón de la casa. Mateo seguía pensando cómo ayudar a Diego con lo que le había confesado aquella noche. Su Omega seguía insistiendo en una solución, pero Mateo no estaba seguro de si resultaría como lo planteaba, su lado Omega no sabría si podía hacerlo, más su lado humano dudaba si podría con ello, jamás lo habían intentado cuando AlfaMateo