Un nuevo día ha comenzado, Diego y Mateo solo querían volver a su hogar, mientras los bebés eran tomados en los brazos de Ángel y Matías, maravillados por la ternura de ambos.
—¡Es tan tierno! —Decía emocionado Ángel mientras caminaba de lado a lado y ronroneando con Alexander en brazos.
—Sí, mira lo hermosa que es Natasha.
—Si lo es, ¡pero mira como Alex hace los pucheritos!
—¡Ya! ¡los van a gastar! —dice Mateo, mientras guardaba las ropas de los bebés en una maleta.
—Amor déjame cargar a