Las semanas iban pasando mientras sus vientres también crecían a la par, Diego seguía mimoso y apegado a Mateo en todo momento, este con sus arranques de terquedad y peleas constantes lograba conseguir todos los antojos que se le ocurría.
Diego también los sentía y lo bueno es que siempre eran las misma, aunque no tan buenas ya que Mateo daba pelea para comer más de las que le correspondía, Sarah al igual que Ángel los llenaban de atenciones para que no terminaran peleando por todo, aunque el q