Mientras transcurría los días Mateo seguía disfrutando de esa hermosa ciudad, en ningún momento ha demostrado querer volver a su departamento, a su vida al otro lado de este paraíso.
El día iniciaba, ambos despiertan abrazados como cada mañana, Diego le ofrece una sonrisa tierna mientras Mateo observaba cada gesto, cada rasgo, sus ojos se movían de un lado a otro disfrutando de la hermosa imagen que le brindaba su amado con esa maravillosa sonrisa.
—Buen día amor —Saluda Diego acariciando el