Dos cuerpos desnudos descansaban en la cama desordenada, luego de que Diego llegara de la oficina hace dos días ambos Alfas no han cesado de entregarse a sus deseos.
Mateo dormía boca abajo con la respiración suave, Diego lo observaba con fascinación cada parte de su rostro y cuerpo.
Su cuerpo seguía exigiendo de más placer, el aroma de Mateo era exquisito una vez mezclada con el suyo que ya ocupaba toda la habitación.
Lo deseaba con locura, luchaba consigo mismo, era la primera vez que pasaba