Selene soltó un profundo suspiro y miró a Naya.
—Lo sé... esto está muy mal. No sé qué hacer en este momento. —Se llevó una mano al rostro con frustración.
Naya intentó pensar en algo, pero no tenía idea de cómo funcionaba el mundo mágico, así que ni siquiera sabía por dónde empezar para consolar a Selene.
—Cariño, encontrarás una solución.
Selene la miró.
—¿Cómo esperas que encuentre una solución cuando estoy tan confundida? Siento que todo se está desmoronando y no puedo quitarme esta sensaci