50. Están vivas
Pov Ethan
No sabía lo que había pasado, pero algo claramente no estaba bien. Corrí desesperado; el peso de la decisión de haberla alejado de mí caía como una montaña pesada.
Dejé de sentirla; hace mucho dejé de sentirla, y el miedo de perderla me abruma hasta un punto asfixiante.
A mi lado va Kian; puedo ver por el rabillo del ojo que está tan tenso como yo. Sus nudillos están blancos de tanto apretar las correas de cuero que guían a su escorpión.
Nos detenemos frente a una niebla extrañ