Heather
Caminaba junto al príncipe Keith, con las manos apoyadas ligeramente en los mangos de su silla de ruedas, guiándolo hacia delante. Sin embargo, mi mente no estaba del todo concentrada en eso. No dejaba de revivir lo que acababa de suceder en el mausoleo real, las emociones crudas y desbocadas que había presenciado en él. El dolor devastador que había sacudido su cuerpo, las lágrimas inesperadas que le habían resbalado por el rostro... y luego, el beso. Un beso tan tierno, tan lleno de