—jamas debi haberla llevado a Londres.
—aun que no la hubieras llevado allá, ella hiba morir siempre.
—¿que?.
—tenía un tumor cerebral maligno y con el tiempo que pasó era cuestión de días que falleciera.
—pero ella nunca me dijo nada. —dije sin creerlo.
—ella no lo sabía. —respondió entregandome a casidie. y pensamos que era lo mejor para ella no saberlo. bueno, solo queríamos decirte que... hemos decidido incinerar los restos de Laila.
—¿estan.. seguros?.
—no es fácil que mi única hija esté m