Punto de vista de Arwen
—¡Por la Diosa!
Mi grito resonó por toda la habitación.
Me cubrí los ojos tan rápido que casi tropecé con mis propios pies.
No supe cómo lo logré, pero en cuestión de segundos ya estaba al otro lado de la puerta del baño, con la espalda apoyada contra la madera y el corazón golpeando tan fuerte que podía escucharlo en mis propias sienes.
Respiré. Intenté hacerlo, al menos.
—¡Kael Draven! —grité.
Al otro lado de la puerta escuché una carcajada profunda.
Una carcajada tot