Punto de Vista de Arwen Holmes
Me estaba empezando a doler la cabeza.
Mucho.
Frente a la puerta de mi apartamento estaban los dos hombres que más problemas habían traído a mi vida desde que llegué a la Manada Blackmoon.
Kael Draven.
Lucien Nightbane.
Dos Alfas.
Dos depredadores.
Dos dolores de cabeza andantes con mandíbulas esculpidas y el don innato de aparecer exactamente cuando yo menos los necesitaba.
Y ambos me observaban como si mi respuesta fuera a decidir el destino de sus manadas.
—¿Ya