Punto de vista de Arwen
Sentía la cabeza como si una manada entera hubiera corrido sobre ella durante toda la noche.
Cuando abrí los ojos, la luz del amanecer atravesaba las cortinas doradas de la habitación y me obligó a entrecerrarlos.
Gruñí.
O al menos intenté hacerlo.
Lo único que salió fue un sonido patético.
—Fantástico —murmuré—. Estoy muriendo.
Me cubrí el rostro con una mano y permanecí inmóvil unos segundos, intentando recordar qué había ocurrido.
La reunión con Ylva.
El restaurante c