Punto de vista de Kael Draven
La sangre me corría por la frente.
Una gota descendió lentamente hasta mi ceja y cayó al suelo de madera del despacho de Magnus.
Después de todo lo que había ocurrido esa noche, sabía que aquello apenas comenzaba.
—¡Maldito seas, Kael!
El rugido de mi padre hizo vibrar los cristales de las ventanas.
Magnus se levantó de golpe.
Se dirigió hacia el rincón del despacho, donde descansaba un bastón ceremonial tallado en madera de roble negro. No era un arma común.
Lleva